La Zarzuela en la red.

ENTREVISTA - Ángel Walter


Ángel Walter: "El mundo lírico peca de demasiada seriedad. Creo que el mundo en general peca de demasiada seriedad."

Cantante, actor, escritor, director y, desde hace poco, también locutor de radio. Una vida dedicada a la música. Desde los tangos de su Argentina natal a El Relicario en japonés que mi grabadora guarda a buen recaudo. Su otra gran afición es viajar: siempre pasa Nochevieja en un lugar nuevo y siente especial debilidad por Estambul. Con un zumo de tomate y mucho sentido del humor, hablamos de Zarzuela.

Empezaste muy joven...

Desde pequeño, mi afición al tango, fue grande y empecé a cantar en casa. La afición al teatro me la pegó mi tío. Me llevó a ver un espectáculo de Cabaret hecho por transformistas. Quedé transformado al ver ese espectáculo: las luces, el teatro, la gente aplaudiendo, el olor, ...una cosa maravillosa, un virus tremendo...Recuerdo que el espectáculo comenzaba quitando la luz de sala, y con unos cañones alumbrado hacia todas las direcciones del patio de butacas, creando expectación. Luego yo en mi casa, con dos linternas, hacía lo mismo imitando a Frank Sinatra, Liza Minnelli, Raffaella Carrà... - los que estaban de moda en el momento -  para mi familia.

Así que con esas dos linternas empezó todo.

Claro. Entre el tango que me gustaba cantar y el teatro, se fueron juntando cosas y mi padre me dijo: "Bueno, pues ve a estudiar canto". Me fui con un maestro que tenía un grupo de Zarzuela. En aquel momento yo no tenía ni idea de lo que era la Zarzuela. Me dijo que por qué no iba a ver a algún ensayo. Fui y vi que era divertido porque se cantaba y se actuaba a la vez, y la gente se lo pasaba en grande, así que dije: "¡yo me meto al grupo de Zarzuela!". Primero tuve papeles cómicos y luego empecé a cantar como barítono.

Y de cantar diste el salto a escribir y a dirigir.

Eso fue mucho después. Lo que acabo de contar fue en el 82 y en el año 87 es cuando empiezo a cantar como tenor. Fue entonces cuando mi maestro se disgustó conmigo porque él me había enseñado a cantar como barítono. Al pasar a tenor, me dijo que no tenía nada que hacer en su grupo. Así que, como él no me quería enseñar, me tenía que ir con otro maestro. En ese momento, la necesidad de actuar me llevó a escribir mis propias cosas.

 ¿Y cuándo decides venirte a España?

 Te cuento cómo fue la anécdota: En el 92, había ido la Antología de la Zarzuela de Tamayo a Buenos Aires y para mi cumple, mi novia de entonces, me regaló ir a verla. Y yo le dije: "No sólo vamos a ir a verla, sino, hoy que es mi cumpleaños, me siento motivado para pedir una audición". Tamayo no estaba pero estaba Francisco Saura, que era el gerente, y le pedí una audición y me dijeron que volviera más tarde. Me iban a poner una grabación y yo cantaría encima de ella. Me dieron el listado de grabaciones que tenían y elegí La Tabernera del Puerto. La canté y me dijeron que estupendo, pero que no estaban agregando gente a su plantel. Pregunté: "Pero, si a mi se me ocurre irme de vacaciones por España, ¿piensa que podría hacer una audición para el mismo José Tamayo?" Me dijeron que sí. Entonces, con esa pequeña ilusión - uno nunca sabe dónde está la punta del hilo de la madeja - empecé a ahorrar de febrero a junio y me fui para España.

Pero...un poco a la aventura entonces.

Completamente a la aventura. Y cuando llegué aquí, efectivamente Tamayo no me dio ninguna audición. Pero audité en otros sitios, me encontré a amigos argentinos que ya vivían aquí desde hacía  un año, y ya me fui moviendo.

Representación de "El Huésped del Sevillano" junto a Carmen Caballero.

Pero ¿se produjo la esperada llamada de la compañía de Tamayo?

Sí, con ellos hice el personaje de Dorio de Gadex en Luces de Bohemia de Valle Inclán en gira por España y temporadas en Madrid y Barcelona. Más tarde con la Antología de la Zarzuela estuve en Filipinas, México y Turquía. José Tamayo, en los años 60, fue el primer renovador de la Zarzuela. Ese espectáculo tenía mucha calidad: visual, efectos, proyecciones...

Así que te has recorrido medio mundo...tendrás muchas anécdotas.

Muchas... Recuerdo que en Estambul, el teatro era al aire libre y el patio de butacas era paso de ganado, y en medio del ensayo general, pasaron unas ovejas...

Y estuviste en Japón también.

Estuve allí en el 95 porque en el año 94 hubo un poco de crisis en España en cuanto a trabajo. Fui a hacer unas pruebas para un parque temático español que hay allí, en la isla de Ise. Se llama Parque España con réplicas de la Plaza Mayor de Madrid, del Parque Güell de Barcelona... Estuve trabajando en uno de esos espectáculos del parque. Los actores que no éramos de allí tuvimos algunos problemas por la improvisación. Los japoneses no la conciben. A veces venían los regidores para recriminarnos que no decíamos el texto tal cual, o que nos habíamos movido un poco...tenía que estar todo medido.

 

Volviendo a España... ¿Qué Zarzuela se ve hoy aquí? Los clásicos siguen estando en cartel....

 Efectivamente, pero todo avanza en este mundo y no veo por qué la Zarzuela no va a avanzar. Parece que es lo único en la historia del mundo que no puede avanzar...Lo que pasa es que es muchísimo más fácil repetir hasta la saciedad el recuerdo de lo que se tiene, que ponerse a pensar. Pero es una necesidad de los directores para hacer entender al público que la obra puede decir muchas más cosas de las que dice. Muchas de las Zarzuelas están compuestas y representadas en una época en la que hay cosas que no se podían decir pero...por qué no lo vamos a contar ahora. Precisamente en mi obra Asesinato en el Museo de Zarzuela - que repondremos pronto - rindo homenaje y a la vez critico la forma tradicional de hacer Zarzuela. La falta de asimilación de modernización en la Zarzuela es un problema muy grande con el que nos encontramos los directores...

¿Y por qué no se siguen escribiendo Zarzuelas?

Esa es la gran pregunta porque,  por ejemplo,  cualquiera de mis guiones se podría hacer con música nueva. Pero es mucho más fácil vender mi obra Mis queridas musas (2005) con fragmentos de Doña Francisquita y otros clásicos. Mi obra Con derecho a cocina (2007), con música y guión nuevo, sólo se representó una vez... En cine, en cambio, el público necesita ver cosas nuevas. Pero en teatro lo que funciona es ver interminablemente lo mismo siempre.

¿Cuál es el problema?

 Yo pienso que parte del problema de la Zarzuela está precisamente en el nombre de "Zarzuela". Yo siempre he dicho que es un lastre. La palabra Zarzuela suena a telarañas, a cosas rancias y casposas, y en realidad no lo es. Lo es de acuerdo a cómo se haga.

Pues habrá que hacer algo para potenciarlo. Tú vas a colegios, es una forma de incentivar.

Sí, y a los niños les encanta. Porque ellos no tienen  el concepto de Zarzuela anticuado.

También representaste en la prisión de Valdemoro.

Sí, fue estupendo. Me pidieron que fueran fragmentos de ópera en muchos idiomas, porque hay gente que diversos países en la prisión. Así que hice partes en alemán, en castellano y partes en francés. Recuerdo que un mexicano se me acercó y me dijo que pensaba que nunca en la vida iba a poder ver algo de ópera - porque lo consideraba cosa de ricos - y que le habíamos llevado la ópera a la cárcel.

 

Con su espectáculo "Mis queridas musas", representación del 2007.

 

 Por otro lado, todos los años montas una obra el Día de la Salud.

 Sí...estuve muy enfermo en el 99. En un día pasé de estar el último en la lista de transplantes de corazón, al primero. Tuve suerte de que hubo un accidente y el corazón fue para mí. Entonces ya me recuperé y mi médico de cabecera, que me había conocido semimuerto, me contó que querían motivar a una paciente de cáncer que tocaba el piano y me propuso preparar algo con ella. La chica no se pudo salvar pero ese año tocó y desde entonces todos los años montamos algo el Día de la Salud en el Centro de Salud de Villaverde. Cada año el doctor me da un tema: la depresión, las drogas, la bulimia y la anorexia....y preparo una obra de media hora.

 Y los tangos, ¿dónde quedaron? ¿Has hecho algo relacionado con el tango aquí?

 Sí, un espectáculo muy bueno que lamentablemente se ha hecho sólo una vez. Era un monográfico de Piazzolla llamado Piazzolla Hoy con una pequeña orquestita y un cantante. Yo hice como una voz interna. Leía poemas y había un diálogo entre el bandoneón y Piazzolla, y el bandoneón y el cantante. Además, Piazzolla es muy actual porque él estaba siempre por delante en sus composiciones.

 Y ahora mismo, ¿qué tienes entre manos?

 Ahora estoy haciendo un espectáculo para una compañía de Burgos que se llama Ilhaia que cantan a capella canciones y hacen un recorrido musical de la canción en España desde el Canto Gregoriano hasta Shakira. Me han pedido que haga un guión para intercalar las piezas.

 

Por otro lado, desde hace poquito presento, junto con Ángel Castilla, un programa de Zarzuela en Radio Sol XXI todos los sábados a las 12.30h a 14h. Para nosotros, que venimos del teatro, es nueva la sensación de no tener un público delante. Es una experiencia curiosa. Yo creo que le damos un toque distinto. Los programas de Zarzuela suelen ser demasiado serios. El mundo lírico peca de demasiada seriedad. Creo que el mundo en general peca de demasiada seriedad. Nosotros llevamos a un invitado nuevo con el que hablamos de Zarzuela de forma distendida, como una charla entre amigos.

 

Ángel Castilla (locutor), Enrique del Portal (invitado) y Ángel Walter (locutor).

 

¡Y vais a hacer una Gala!

Sí, el día 26 de enero en el Auditorio Nacional de Música de Madrid*.

 

*Es el quinto año consecutivo que esta emisora de radio organiza este concierto solidario. Los beneficios de taquilla se destinarán al programa Infancia Hospitalizada de Cruz Roja. En esta ocasión, la Orquesta Estatal Ucraniana, junto con siete jóvenes sopranos y tenores  y una masa coral de más de 120 voces, interpretarán algunas de las piezas más representativas de la historia de la Zarzuela.

 

Elisa Muñoz Barrero, enero 2008.


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