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Las Golondrinas se estrenó en el Circo Price de
Madrid el 5 de febrero de 1914, interpretando los principales papeles
Luisa Vela en Lina, Eva López en Cecilia, Emilio Sagi Barba en Puck,
Francisco Meana en Roberto y Santos Asensio en Juanito. Tras la muerte del
compositor fue convertida en ópera por su hermano Ramón y estrenada en
el Liceo de Barcelona el 14 de diciembre de 1929, protagonizada por Fidela
Campiña, Matilde Revenga, Carlo Galeffi y Anibal Vela.
La gestación de la obra se debe al conocimiento
que los libretistas de la misma (luego explico lo del plural) entablaron
con el compositor, que fueron los que le presentaron a Sagi Barba como el
“Puccini español” y cito aquí a Sagi Barba porque es conocido que en
esta obra el gran cantante intervino además como protector y promotor de
la misma, encariñado con ella desde la primera audición con el joven
autor al piano. Hubo “magia” en la relación de los autores y
principales intérpretes, magia no exenta de algún encontronazo, pues el
barítono insistía en alguna modificación de la romanza de Lina “En
viejas memorias” cambiando la cadencia final de la misma por un
sobreagudo que arrancase los aplausos, este intento se encontró con la
terminante oposición del músico que terminó llevándose el gato al
agua.
El éxito es portentoso, y durante la representación
va “in crescendo” y no sólo en las habilidades vocales del famoso
matrimonio protagonista sino en la intervención de los coros y de la
orquesta: “La Pantomima” pone al público en pie y Usandizaga sale de
entre bastidores para recibir la ovación. No se ha tratado de un estreno
más sino de todo un acontecimiento, ya augurado por cierto en un ensayo
por Amadeo Vives. Y así se pronunció al día siguiente unánimemente la
crítica, todo gusta pero se lleva la palma de nuevo “La Pantomima”. Y
así ha pasado a la historia, como un compendio de extraordinaria música
y como piedra de toque para cantantes; veamos algunos comentarios,
empezando por el de Marcos Redondo en sus Memorias: “De todas las obras
que llegué a representar en el teatro, Las Golondrinas fue sin duda la
que más me atrajo y en la que puse toda mi alma y temperamento..... como
partitura es tan rica en melodía y armonización, que si algo merece es
un gran respeto”, Federico Sopeña dice: “son una delicia las
intervenciones corales, inéditas por su belleza y construcción en el
ambiente zarzuelero y la orquesta –verista- tiene una entraña sinfónica
que le permite pasar de preludio y Pantomima a los conciertos sinfónicos”.
Esta historia “verista” sirve de base a una
espléndida música, sin desperdicio alguno, pero en la que, por destacar
algo, sobresalen el racconto de Puck “Caminar, caminar”, el dúo de
Cecilia y Puck “Fuego de paja en el viento”, el coro “Noche clara de
San Juan”, la canción de la primavera “En viejas memorias”, la
“Pantomima”, el dúo de Lina y Puck “Oh Puck por ti mi corazón”,
el “Se reía” de Puck y el dúo final “estrella de mi camino” de
Puck y Lina.
Firmado:
Diego Emilio Fernández Álvarez
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